Oración a Santa María Goretti por la pureza y la santidad




Oh Santa María Goretti, fortalecida por la gracia de Dios, no vacilaste, incluso a la edad de once años, en derramar tu sangre y sacrificar la vida misma para defender tu pureza virginal. Mire con gracia la raza humana infeliz que se ha alejado del camino de la salvación eterna. Enséñanos ese coraje y prontitud al huir de la tentación que nos ayudará a evitar cualquier cosa que pueda ofender a Jesús o manchar nuestras almas con el pecado. Obtén para nosotros un gran horror a la impureza y a todo pecado, victoria en la tentación, consuelo en las penas de la vida y la gracia que te rogamos sinceramente, para que podamos vivir una vida santa en la tierra y ganar la gloria eterna en el Cielo. 

Amén. Padre nuestro, Dios te salve María, Gloria al Padre.






El Papa Pío XII en la canonización de Santa María Goretti, señaló:

“Aprenda la alegre niñez, aprenda la animosa juventud a no abandonarse lamentablemente a los placeres efímeros y vanos, a no ceder ante la seducción del vicio, sino, por el contrario, a luchar con firmeza, por muy arduo y difícil que sea el camino que lleva a la perfección cristiana, perfección a la que todos podemos llegar tarde o temprano con nuestra fuerza de voluntad, ayudada por la gracia de Dios, esforzándonos, trabajando y orando”.


El Papa la llamó "una mártir de la santa pureza”. Durante esta ceremonia Su Santidad Pío XII exhaltó la virtud de la santa.


“Yo pido perdón al mundo entero por mi mala acción contra María Goretti y su pureza, y ruego encarecidamente a todos que se aparten de los espectáculos inmorales, de los juegos, de los peligros y de las acciones de pecar”.
Palabras del arrepentimiento de Alejandro Serenelli 

El testamento espiritual de Alessandro Serenelli, el asesino de Sta. María Goretti :

"Soy un anciano de casi ochenta años y estoy listo para partir. Echando una ojeada a mi pasado, reconozco que en mi primera juventud escogí el mal camino, el camino del mal que me llevó a la ruina. Veía a través de la prensa, los espectáculos y los malos ejemplos que la mayoría de los jóvenes siguen ese mal camino, sin reflexionar. Y yo hice lo mismo sin preocuparme por nada.
Tenía cerca de mí a personas que creían y vivían su fe, pero no me fijaba en esto, cegado por una fuerza salvaje que me arrastraba hacia el mal camino. Cuando tenía veinte años, cometí un crimen pasional, del cual hoy me horrorizo con sólo recordarlo. María Goretti, ahora una santa, fue el ángel bueno que la Providencia puso ante mis pasos.Todavía tengo impresas en mi corazón sus palabras de reproche y de perdón. Ella rezó por mí, intercedió por mí, su asesino.
Luego vinieron 30 años de cárcel. Si no hubiese sido menor de edad, habría sido condenado a cadena perpetua. Acepté la sentencia que merecía, expié con resignación mi culpa. María [Goretti] fue realmente mi luz y mi protectora; con su ayuda, me porté bien y traté de vivir honestamente cuando fui aceptado nuevamente entre los miembros de la sociedad. Los hijos de San Francisco, los capuchinos de le Marche, me recibieron en su monasterio con su angélica caridad, no como a un sirviente sino como a un hermano. Con ellos convivo desde 1936.
Ahora estoy esperando serenamente ser admitido a la visión de Dios, abrazar de nuevo a mis seres queridos, estar junto a mi ángel protector y a su querida madre, Assunta. Desearía que quienes lean estas líneas aprendan la estupenda enseñanza de evitar el mal y de seguir siempre el buen camino, desde la niñez. Piensen que la Religión, con sus mandatos, no es algo que pueda dejarse de lado, sino el verdadero consuelo, la única vía segura en todas las circunstancias, también en las más dolorosas de la vida. ¡Paz y bien!"
Alessandro Serenelli, 5 de mayo de 1961

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